jueves, 15 de octubre de 2009

Un segundo de pasión

Cerré los ojos y comencé a ver a través de mis labios.
Contemple un atardecer eterno que encandilo mis oídos con el silencio del momento.
Sentí como nunca el dulce sabor de un caramelo que se repartía por mi cuerpo.
Fue un segundo de pasión que duró más de cien años.
Una entrega absoluta, sin miedo a perderlo todo, aun sabiendo que es muy probable.
Abrí mis ojos, contemple los tuyos, los cerré de nuevo para cobijarte en mi abrazo.
Tu piel fría se refugia en el desierto, mientras que la mía disfruta del invierno sureño.
Sobran mis palabras, como sobran las espinas del pasado.
Yo solo pido un deseo:
Que contemples conmigo, aunque sea un segundo, la infinidad del cielo.

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